lunes, 29 de agosto de 2016

RESIDUOS




Los monstruos de mi mente se transforman
en seres que deambulan por la casa
[Intrépidos fantasmas de mi sombra
que mecen los hileras del recuerdo]
Acaban por romper la semejanza
del humo que levantan los inviernos
al vaho que dibuja en la ventana
la triste exhalación de mi silencio
Los veo juguetear por el alero
cansados de la misma circunstancia
que tienen por costumbre las quimeras
entonces se reclutan por rincones
y tienden a asumir que en el pretérito
se hunden la maraña de los sueños


Marina Centeno




BIOPSIA

Fotografía propiedad de Marina Centeno 



Tuve días de inquieta incertidumbre
cadavéricos huecos de tristeza
al mover el tapiz de la costumbre
en la casa de manchas y certeza

Hice cantos de miedo y de semblanza
al traer a mi puerta la moneda
con su cara cubierta de venganza
obstruyendo la fuente de la seda

Nada tengo -con nada contamino -
aunque a fuerza me vuelco en el paisaje
como un ave que viaja entre el humo

Y así fuera por este repentino
proceder de mi lento aprendizaje
que me hiere y a gotas lo consumo


Marina Centeno

OCLUSIÓN

Fotografía propiedad de Marina Centeno 



En la cuesta empinada de los glúteos
la salida entre faros de erección
es un monte abrupto de misterio
donde cede la tela con soltura
de dos lágrimas cautas de dolor

Más abajo el cielo se hace turbio
descubriendo el camino en cicatriz
con serpientes que surcan y entrelazan
las heridas antiguas de la piel
aterida de sendos nubarrones
y una vulva que espía la urticaria
para darse de lleno en la vejez

Llevo noches de entera vigilancia
en el punto que abruptan los anillos
de la luna que mengua en el ombligo
porque surgen libélulas al centro
cuando cae el crepúsculo en la tregua
que se cierne a mi pelo de homicida
al matar el tedio de mis canas
cuando busco escondrijo en el espejo
y le tiñó la edad al impostor

¡Cómo cruje la espina de doncella
en la médula actual de la pasión
porque tengo a dos partes la escalera
cuando busco lugar para el ayer!

¡Cómo frunce el labio la sonrisa
entre bocas de pura ingratitud
que se abre a la lengua en el cemento
que se encarna a los dientes sin marfil!

Ahora tengo el camino solitaria
al vacío y el vértigo del mar
cuando escarvan mis dedos la añoranza
entre espasmos y rienda pulcritud
porque soy el reflejo de lo impuro
en las ondas vaivén donde se instalan
las agujas del cáncer nauseabundo
supurando el pezón como lactancia
de la muerte que espera entre la bruma
de este tiempo de pactos y rencor

A destiempo se atoran los instintos
de la perra que habita en la matriz
luego el tiempo se cobra la osadía
y te ofrece el rasguño desazón
con antorchas de miedo en cada gruta
cuando llega la turba de la noche
a instalar su pliélago en la esquina
de mi cuerpo repleto de ansiedad

Marina Centeno

sábado, 27 de agosto de 2016

SEGUIMOS PADECIENDO LA INTEMPERIE




El cuchitril del viento entre los arcos tratando de establecer la tempestad para que no sea la barrera que imponga la aventura de las cuerdas

Así vamos cruzando el terreno con la sensación de ser inverosímil para establecer afuera del contacto una gama de vidrios y estatuas que se deterioran con polvo y lucidez

Dijiste que el mar es enemigo al querer abarcar el espejismo y sólo tener alas para el poder [Ese borde que surca la basura y se expande en la orilla como un mapa para hacer de nosotros solo sombras que llevan en la mano un manojo de tiempo en el ayer]

Marina Centeno

PARA HACERME A LA MAR BUSQUÉ TU CUERPO




Tu flota de hierro y de evasivas
ardiendo en el verano de mis olas
zurcando la ocasión de las tormentas
mecidos por la bruma de la noche
dos naúfragos que buscan en la sabana
el muelle que detenga los océanos
de ímpetu con fuertes vendavales

Marina Centeno

SALPICADURA DEL DESINTERÉS

Fotografía propiedad de Marina Centeno




Creo en la mentira como la evasiva
que llega a reclutar ciertos defectos
para hacer de cuenta que el camino
solo tiene atropellos a lo largo
con espacios que dejan relegados
los momentos de cuervos y añoranzas
sembrando incertidumbre ante la cúspide
por lo tanto declaro los pretextos
como un animal que se delata
entre hierbas de olores clandestinos
quedando a debernos convulsiones
salpicaduras en el organismo
para volvernos frágiles neuronas
y soportar el tedio con mesura
deshidratados en el desconcierto
por no saber huir de la abundancia

Marina Centeno

DÉCIMA




Para agregarte a mi vida
hice a un lado del camino
lo que me puso el destino
como ropa a la medida
Sin embargo concedida
la ilusión por vez primera
la devoré por entera
sin pensar que en el futuro
no existe nada seguro
aunque se toque madera


Marina Centeno