miércoles, 4 de octubre de 2017

Tampoco hoy se apareció a lo lejos


Me quedé en el sosiego de la puerta
reclinada en el fardo del vacío
para sentirme abismo en el desierto
y no poder reunir de un sólo páramo
la cantidad de veces el suspiro

Me quedé tarareando el introspecto
de una vaga razón por la derrota
al tener la certeza al horizonte
sin figuras que acierten a lo lejos
soportar la inclemencia del silencio

Me quedé con las ganas de alambrista
al buscar equilibrio al abandono


Marina Centeno

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