martes, 22 de abril de 2014

Conformidades




Hace veinte y cuatro horas que no pruebo mi vagina Le he sentido el hedor y estuve tentada a introducir algún objeto ponzoñoso no obstante acabe frente al computador y dejé que mis dedos se perdieran por el teclado buscando con afán algún indicio que me haga distraer de este bienestar que no me obliga Al cabo de quince minutos volví al temblor entonces recordé que en la nevera dejé congelar el aguardiente (en días de calor es insoportable el liquido a temperatura ambiente)

Volví con el licor entre los dientes Abrí los cerrojos de mi pantalón y vacíe el contenido del frasco sobre mi hendidura Mojé el calzón de pasó mojé el cojín y el ascensor de electricidad

Cuántos voltios se necesitan para perder el conocimiento y el rigor de las horas

Llevo cuatro semanas en este hospital Es extraño no mirar como gotea el líquido espeso de la medina También es extraño no mirar el ir y venir de los servicios blancos Sólo el penetrante olor a éter que almacena en mis sentidos unas ganas de huir de estos barrotes donde permanecen atadas mis extremidades

Anoche grité con todas mis ganas y la poca fuerza que me queda para que hagan traer el extintor y exterminar a todas las hormigas que han formado su hormiguero en el centro mismo del punto donde la corriente me electrocutó

Marina Centeno

Vacíos Dostoievskanos de CONFORMIDADES