Imagen: Obra Marc Chagall
Las calles de mi barrio son tan tristes
cubiertas de hojarasca y de polvo
con lámparas que esparcen en los muros
cuarteles de cristal y de granito
No hay niños que sortear y las paredes
se imprengan de quietud y de vacío
Los pájaros se cansan de su vuelo
y muerden el silencio del abismo
Hay ojos que persiguen las noticias
Cuchillos que se clavan en los muslos
Mujeres que se cuelgan de los techos
Razones para odiar la madrugada
La calle de mi calle es una pérfida
con gustos y placeres escondidos
al fondo donde habitan los infieles
con cascos de metal y de crepúsculo
Marina Centeno